Sobre la bisexualidad

Bisexual

La bisexualidad se define como la atracción romántica o sexual hacia hombres y mujeres por igual, así como hacia personas de cualquier identidad sexual. Este término, acuñado en el siglo XIX, se emplea principalmente en el contexto de atracción humana, ya sea sexual o romántica, y constituye uno de los tres conceptos integrados en la clasificación de orientación sexual.

La orientación sexual de desarrolla a lo largo de la vida de una persona, y en algunos puntos de su vida puede identificarse como heterosexual, bisexual u homosexual. Esto responde a la incongruencia de la atracción, el comportamiento y la identidad sexual, que no tienen por qué corresponderse. Así, muchas personas que nunca se han tenido relaciones homosexuales pueden considerarse homosexuales, y otras que sí las han tenido pueden identificarse como heterosexuales.

En este sentido, resulta aclaratoria la definición de bisexualidad de la activista Robyn Ochs: “la bisexualidad es el potencial se sentirse atraído (romántica o sexualmente) por personas de más de un sexo o género, no necesariamente al mismo tiempo, de la misma forma, y con la misma intensidad”.

Al igual que las personas de otras sexualidades diferentes a la heterosexual, los bisexuales se enfrentan a menudo a la discriminación asociada con la homofobia, pero además reciben discriminación por parte de gays, lesbianas y heterosexuales. Es común la consideración de que la bisexualidad “no existe”, o que se trata de una especie de transición a la homosexualidad. Sin embargo, muchas personas se identifican consistentemente como bisexuales durante toda su vida.

No existe acuerdo entre los científicos acerca de las razones por las que una persona desarrolla una u otra orientación sexual. Se habla de factores genéticos y ambientales, aunque sí se cree que puede responder a una combinación de influencias, y no a uno de estos aspectos en concreto. La orientación sexual, sin embargo, suele determinarse a una edad temprana.

Sigmund Freud, por ejemplo, creía que todo ser humano es bisexual en un sentido muy amplio de la palabra, ya que todos poseemos aspectos femeninos y masculinos. Durante el desarrollo sexual los hombres se identifican más predominantemente con su lado masculino, y lo mismo ocurre con las mujeres, pero como adultos todos poseemos deseos derivados de las partes masculinas y femeninas de nuestra naturaleza.

A lo largo de la historia se ha observado la bisexualidad, además de en muchas sociedades humanas, en el reino animal. Numerosas especies exhiben este tipo de comportamiento, entre las cuales se encuentran las orcas, ciertos tipos de delfines y pingüinos, y e incluso entre peces e insectos. Muchas especies tienen relaciones sexuales y no sexuales con miembros de su mismo sexo, incluso cuando se les ofrece la oportunidad de aparearse con el sexo contrario, como ocurre con la gacela, el antílope y los bisontes, entre otras.

Esta actividad sexual con diferentes sexos tiene lugar en diferentes momentos de las vidas de los animales, y de forma aleatoria, aunque en algunos animales puede ser estacional, volviendo a su actividad sexual heterosexual en la época de apareamiento.